Adultos fuera de control: La propagación de la reactividad al estrés

¿Estamos criando una nación de individuos reactivos al estrés?

POR DARCIA NARVAEZ, PHD, 21 DE ABRIL, 2023

Leyes sobre armas ocultas, leyes sobre disparos en defensa propia, vigilantismo: ¿qué hay detrás de esa sensación de amenaza que flota en el aire en los Estados Unidos?

Robert Sapolsky resumió las investigaciones sobre el estrés en su bestseller Por qué las cebras no tienen úlceras. ¿Por qué, en efecto, no les salen? Porque su respuesta al estrés se utiliza para moverse, para alejarse de una amenaza percibida. La respuesta de estrés moviliza los recursos del cuerpo mediante mecanismos de lucha o huida. Algo muy útil para las cebras y para nuestros antepasados que huían de los depredadores. Pero no tan útil para nosotros, hoy día.

El estrés por sí mismo no es perjudicial; a menos que llegue en el momento equivocado, o sea demasiado intenso, largo o frecuente. Este tipo de circunstancias, por ejemplo, pueden haber contribuido a la tristemente célebre masacre cometida por el sargento Robert Bale, en Afganistán. 

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La reactividad al estrés es especialmente dañina. La reactividad al estrés significa que eres reactivo a las amenazas —que tienes un bajo umbral bajo para sentirte amenazado— y las amenazas percibidas desencadenan respuestas de estrés. Eso no es un buen uso de las respuestas de estrés.

Sapolsky mostró cómo la reactividad al estrés puede destruir la salud. Pero yo creo que también puede destruir una sociedad. 

La reactividad al estrés “te pone estúpido” porque, anticipándose a la acción, desvía el flujo sanguíneo desde el cerebro hacia los músculos.

Las respuestas de estrés también te vuelven egocéntrico, ya que tus instintos de autoconservación toman el control, disminuyendo tu empatía y compasión.

Creo que estamos construyendo una nación de personas reactivas al estrés.

Los lectores probablemente piensen en los soldados con Trastorno por estrés postraumático (TEPT), tras haber estado en zonas de guerra, o piensen en los niños sometidos a maltratos físicos en su hogar. Sí, ciertamente, pero la reactividad al estrés empieza mucho antes. ¿Cómo se construye un cerebro reactivo al estrés?

Cuidado inadecuado (falta del nido evolucionado) de los niños pequeños

Los bebés no pueden calmarse por sí solos y, desde el principio de su vida, hay que enseñarles a hacerlo mediante una atención muy sensible o delicada. Si los cuidadores dejan que los bebés lloren demasiado y con demasiada frecuencia sin consolarles, eso puede provocar una reactividad al estrés en sus múltiples sistemas. En una entrada anterior de mi blog, señalé tres aspectos del autocontrol sobre los cuales influyen los padres y otros cuidadores en los primeros meses y años de vida: el autocontrol social con su madre, el tono vagal (que se relaciona con casi todos los sistemas corporales), y las proteínas receptoras de glucorticoides del hipocampo (para el control de la ansiedad).

Este es uno de los peligros de la crianza a gritos, porque más adelante será muy difícil cambiar esa reactividad. Los primeros dos años de vida representan un período especialmente delicado, porque durante el mismo se establecen los umbrales de los sistemas cerebrales y corporales.

Los datos mencionados anteriormente cuestionan la idea, muy común en nuestra cultura, de que dejar llorar a los bebés hasta que se duerman es parte de una crianza adecuada, o hasta idónea (Gethin y MacGregor, 2009).

Cuando se deja llorar a los bebés sin que sus padres procuren consolarlos oportunamente, sus cerebros pueden inundarse de altos niveles de hormonas del estrés, potencialmente neurotóxicas, como el cortisol (Blunt, Bugental, Martorell y Barraza, 2003; Gunnar y Donzella, 2002). Durante los estados de tristeza, los opioides, que favorecen la sensación de bienestar, disminuyen (Zubieta et al., 2003), y los circuitos psíquicos del dolor se activan (Eisenberger, Lieberman y Williams, 2003; Panksepp, 2003).

Además se producen efectos epigenéticos (ciertos genes se activan o desactivan y pasan a formar parte de la generación celular posterior). Como resultado, los sistemas cerebrales de respuesta al estrés pueden cablearse permanentemente para la hipersensibilidad y la hiperreactividad (Anisman, Zaharia, Meaney, & Merali, 1998), generando predisposiciones a la depresión clínica y la ansiedad (Barbas et al., 2003; de Kloet, Sibug, Helmerhorst y Schmidt, 2005; para una revisión, véase a Watt y Panksepp, 2009), mala salud mental y física, y envejecimiento y mortalidad prematuras (para una revisión, véase a Preston y de Waal, 2002).

El sufrimiento no aliviado en los primeros años de vida reduce la expresión de los genes GABA, lo que conduce a trastornos de ansiedad y depresión, así como a un mayor consumo de alcohol para aliviar el estrés (Caldji, Francis, Sharma, Plotsky y Meaney, 2000; Hsu et al., 2003). Cuando la desregulación emocional se vuelve crónica, se convierte en la base de otras psicopatologías (Cole, Michel y Teti, 1994), especialmente la depresión.

La desregulación emocional infantil está relacionada con enfermedades mentales posteriores, incluida la propensión a la violencia (Davidson, Putnam y Larson, 2000). El estrés que conduce a un “apego inseguro” altera el funcionamiento emocional, compromete las habilidades sociales y puede promover un sesgo permanente hacia la autoconservación (Henry y Wang, 1998). Los niños que no han recibido una buena educación en sus primeros años de vida tienden a ser más reactivos al estrés, así como más agresivos y problemáticos.

Conclusión: Los padres pueden moldear el autocontrol en la infancia con cuidados y cariño. Asegurarse de que las necesidades de los bebés se satisfacen con prontitud les dota de sistemas calmados. Los padres que no responden a las necesidades de los bebés les lleva a crecer con sistemas mal ensamblados y que se estresan con facilidad. Lo que el cuerpo del bebé “practique” (bien sea calma o angustia) se convierte en lo normal para él o ella.

Niños asustados

Un trauma extremo durante este período puede tener consecuencias duraderas. La circuncisión infantil puede constituir un trauma duradero.

En general, los niños son muy reactivos al ruido en los primeros cinco años de vida y necesitan que se les proteja de las cosas que les asustan.

Según su edad, los niños y niñas son sensibles a distintos tipos de contenidos mediáticos, que les pueden generar temor. Joanne Cantor ha descrito esto en detalle. Las imágenes grotescas y que se transforman amenazadoramente asustan a los niños pequeños; la violencia real asusta a los niños de primaria. Ver ciertos programas en el momento equivocado puede dejar cicatrices psicológicas (pregunta a tus amigos cuántos duermen con la luz encendida y desde cuándo: lo más probable es que haya empezado al ver una película de terror a una edad inapropiada).

¿Qué hacen las personas reactivas al estrés?

Las personas reactivas al estrés piensan de forma diferente. Son paranoicas y desconfiadas. En plena respuesta al estrés, nuestra visión se estrecha, nuestros cursos de acción se centran en autoprotegernos, y una acción violenta nos puede parecer lo correcto, lo moral.

Casi todos los días oímos hablar de otro asesinato cometido por alguien con ansiedad y un arma. George Zimmerman, por ejemplo, acosó y mató a un adolescente inocente. Recientemente, varios individuos se han equivocado al buscar direcciones —llamando a una puerta equivocada, o conduciendo hasta un garaje equivocado— y el dueño de la casa les ha disparado.

Las personas reactivas al estrés no suelen darse cuenta de que su percepción está distorsionada. Sus filtros actuales están influidos por sus traumas pasados. Suelen ser conflictivas: sus habilidades sociales se ven socavadas por traumas tempranos o posteriores, lo cual dificulta que se lleven bien con los demás. En lugar de cooperar, culpan a los demás de cualquier problema, ya sea a los inmigrantes, las minorías, los niños, sus compañeros de trabajo, sus vecinos, desconocidos, etc.

Las personas reactivas al estrés rehúyen el diálogo cívico. Ya que no confían en los demás,¿para qué conocer a otras personas, conversar o cooperar con ellas? En Estados Unidos la confianza y el compromiso cívico han ido disminuyendo en los últimos 50 años (creo que nuestras prácticas hospitalarias para atender los partos también tienen algo que ver).

Las personas reactivas al estrés aprueban leyes que amplían la defensa propia o promueven el porte de armas. A causa de un cuidado inadecuado o negligente, abusos o traumas, nunca lograron sentirse realmente seguras en la infancia, y ahora llevan el recuerdo de ello en el cuerpo, buscando seguridad todo el tiempo. Y como ya mencioné, ya que un cerebro reactivo no piensa ni empatiza del todo bien, ese tipo de leyes les parecen “lógicas”.

Recordemos que las personas reactivas al estrés pasan mucho tiempo siendo “estúpidas” y egocéntricas.

¿Cómo fomentan los adultos su propia reactividad al estrés?

Viendo la televisión: En general, ver la televisión te hace pensar que el mundo es más violento y la gente menos digna de confianza de lo que realmente es. Esto fomenta y mantiene la reactividad al estrés. Robert Putnam identificó la televisión como el origen de la desconfianza que se ha generalizado en la población después de la Segunda Guerra Mundial. Creo que también puede tener mucho que ver con lo que hemos estado haciendo a los bebés y a los niños y niñas desde entonces.

Sumergiéndose en los medios de comunicación (programas, blogs, sitios web) y actividades que enfatizan una mentalidad de “nosotros contra ellos”: La reactividad al estrés social se fomenta cuando te sumerges en entornos que buscan chivos expiatorios y culpan a determinados grupos sociales de tu infelicidad.

Una de las ideas más peligrosas es creer que tú o tu grupo son mejores que los demás. Esto lleva a sospechar y distanciarse de “esa gente”, lo que hace más permisibles las acciones destinadas a hacerles daño.

Todas estas son buenas formas de destrozar una sociedad.

Si tenemos en cuenta que el autocontrol es un logro del desarrollo personal, podríamos preguntarnos qué ha pasado con la adultez. El autocontrol tiene mucho que ver con el control de las emociones negativas y el estrés en situaciones sociales. Esto es mejor aprenderlo siendo un bebé, porque hacerlo ya adulto es todo un reto.

 

Referencias

Anisman, H., Zaharia, M.D., Meaney, M.J., & Merali, Z. (1998). Do early-life events permanently alter behavioral and hormonal responses to stressors? International Journal of Developmental Neuroscience, 16(3-4), 149-164.

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